
Hablar de integración de escuela-comunidad, puede verse desde dos perspectivas:
1. La integración entre escuela y comunidad educativa.
El proceso de educación de los niños y jóvenes, no depende solo de los docentes y demás personal de la escuela, sino de todos los miembros de la comunidad educativa, que incluye a los representantes. Todos deben estar sabedores de lo que la escuela quiere lograr con la formación del niño o joven, del perfil que se pretende lograr en cada uno de los estudiantes para así cada parte dar su aporte en este proceso.
2. La integración de escuela y comunidad local.
La escuela no es una institución aislada de la comunidad, sino que está dentro de ella, por ello, es necesario que también la escuela abra sus puertas a las demás instituciones u organismos existentes de la comunidad local, y de igual manera la comunidad debe estar consciente de su participación en la formación de los educandos y educandas, porque es así, como habrá un proceso participativo de toda la comunidad en la educación de los niños y jóvenes. Esto ayuda a que las instituciones y la comunidad en general no se sientan ajenas con este proceso de educación, sino más bien parte de ella, y aunque no son los actores directos, pero de una u otra forma están colaborando a formar niños y jóvenes para la sociedad.

Estas dos perspectivas deben estar presentes en la escuela y todos los miembros de la misma, deben sentirse identificados con ella para que exista un mejor trabajo en conjunto y colaborar en formar en los alumnos los pilares fundamentales propuestos en el Currículo Nacional Bolivariano del estado venezolano:Aprender a Crear, Aprender a Convivir y Participar, Aprender a Valorar y Aprender a Reflexionar. Aprender a Crear; es decir, a innovar, a ser originales y libertadores y libertadoras; lo cual supone fortalecer y desarrollar cualidades creativas en el y la estudiante.
Desde esta perspectiva, el fomento de la creatividad se logrará en la medida que la escuela, en relación con el contexto histórico-social y cultural, la incentive a través de un sistema de experiencias de aprendizaje y comunicación; planteamiento sustentado en el hecho de que el ser humano, es un ser que vive y se desarrolla en relación con otras personas y el medio ambiente.
Aprender a Convivir y Participar. Dicho pilar debe propiciar procesos que se den en colectivo, que conlleven a la interacción, la discusión, la controversia y la coincidencia de significados; todo ello, para lograr la configuración de un nuevo ser social, conocedor y comprometido con su entorno sociocultural, corresponsable y protagónico en el diagnóstico y solución de los problemas de su comunidad a través de la creación colectiva.
Aprender a Valorar, con el cual se da vida al planteamiento del Libertador Simón
Bolívar de que «renovemos la idea de un pueblo que no sólo quería ser libre, sino virtuoso» (Simón Bolívar: 1819).Aprender a Valorar significa, entonces, tomar conciencia de la importancia de las acciones colectivas y desarrollar habilidades para caracterizar, razonar, discernir, dialogar y mediar, desde una ética social.
Aprender a Reflexionar trasciende el aprendizaje de informaciones, en tanto se concibe como la generación de nuevos escenarios y la producción de alternativas de acción, a través de las cuales transformar el pensamiento lineal, en un pensamiento crítico y creativo. Este pilar promueve el aprender a conocer, lo cual implica preparar al nuevo republicano y la nueva republicana para apropiarse independientemente de los avances de la ciencia, la técnica y la tecnología; así como de los elementos correspondientes a su cultura local, regional, nacional e internacional, en forma reflexiva, con criterio enriquecedor y transformador de las ideas que se asimilan en beneficio de la comunidad donde se desarrollará.
Concluyendo, la escuela es útil para la comunidad y le sirve para fortalecer su capacidad de organización, reflexión, expresión y de acción. Al mismo tiempo, permite su interacción con otros modos de ser, hacer y pensar.

